Capítulo 11
Capítulo XI
El aterrizaje.
La narración de esta aventura a través de la Vía Láctea, nuestra galaxia, pasa por ser lo más realista posible, comprendo que un lector ansioso de aventuras espere leer hechos fantásticos y epopeyas maravillosas, pero las narraciones como la vida misma están llenas de datos y de cosas anodinas o poco importantes unas veces y todo lo contrario otras, osea esenciales e importantes. Y cada vez que nuestros protagonistas o los personajes secundarios dan un paso a veces, toman un vuelo o llegan a un lugar me veo obligado a visitarlo yo previamente, obviamente a través de mi ordenador o de mi teléfono inteligente como todo ‘hijo de vecino’, haciendo las preguntas adecuadas llego a cualquier sitio y averiguo cualquier dato que precise para que tú y los demás lectores puedan ver lo que yo veo en mi mente.
Ojalá que nuestra tecnología nunca deje atrás nuestra filosofía. Ojalá que nuestro poder nunca supere a nuestra compasión. Y ojalá que el motor del cambio no sea el miedo, sino el amor (de la novela de Dan Brown "Origen") ..
Nos encontramos en un extraño punto de inflexión de la historia, una época de agitación mundial en la que nada parece ser como habíamos imaginado. Pero la incertidumbre siempre precede a los grandes cambios. Siempre hay inquietud y miedo antes de las transformaciones más profundas. Debemos depositar toda nuestra fe en la creatividad humana y en el amor, porque esas dos fuerzas, cuando se combinan, tienen el poder de iluminar las tinieblas (de la novela "Origen" de Dan Brown).
A tí querido lector te recuerdo que ‘la unión hace la fuerza’ (dicho popular).
Con un eslogan tan antiguo se debe comenzar el nuevo camino, y aunque a lo largo y ancho del mundo muchos ya lo aplican, no parece ser suficiente, hay mucha distancia entre los frentes que se acometen y diferencias de actuación; en realidad aunque haya cierta unión no parece que sea entre todos los que buscan amanecer en un mundo mejor, hace falta una verdadera unión entre los grupos, partidos, ongs y luchadores por el cambio necesario.
Aunque esto parezca un alegato más de otro sonado, que no digo que no, nada me impide intentar remover conciencias y llamar a las cosas por su nombre, ya sea en mi día a día o en esta novela sobre un futuro en el que este capítulo y estas reflexiones van a coincidir en las causas y en las propuestas.
Los enemigos no descansan y aunque están tan desunidos como los caballeros y damas del bien, son tantos y sus actos tan impactantes que cada segundo que pasa, su huella en la humanidad y en el planeta se hace más y más profunda. El enemigo es cualquier desgraciado ya sea persona, empresa o gobierno que no provea a sus actos de la justicia debida, que se crea un ser o un ente superior y que así actúe con sus actos o sus omisiones y ahora, en el tiempo en que escribo estas líneas, hay demasiados, algunos poderosos pero idiotas, en el sentido griego del término porque estos solo se dedican a favorecer sus intereses particulares, como el POTUS Trump y otros simplemente aborregados por indivíduos como el anterior.
Los amigos, los caballeros y las damas del bien son todos los que individual o colectivamente luchan y trabajan por que la justicia alcance a todos los seres, humanos o animales, y buscan con su determinación defender a la tierra, a las plantas y a todo lo que alcanza la vista desde por la mañana hasta que llega la noche. En el mundo son millones, unos están en las barricadas en el cuerpo a cuerpo contra las fuerzas de los opresores y de los destructores que en base al beneficio o el interés de no se sabe bien qué general destruyen y pisotean todo lo que les viene en gana. Otros se enfrentan día a día en soledad a la cura y cuidado de nuestros hermanos caídos en desgracia por la pobreza o el infortunio, las guerras o la enfermedad, arriesgando sus vidas y su libertad en pro de los otros. Y son millones los que colaboran con dinero para que los primeros puedan enfrentar el trabajo arduo y difícil que se empeñaron en llevar a cabo, apoyan a todas las ONGs habidas y por haber, y aplauden el arrojo y el valor de los que salen a diario a luchar contra el abuso y la pasividad de los gobiernos, las empresas y los malditos ciudadanos cobardes y estúpidos que no ven más allá de sus pequeños ombligos.
De seguro que el mundo seguirá en pie durante cientos de miles de años, esto es incontestable, lo que no está tan claro es si serán los humanos habitantes del planeta azul los próximos milenios o habremos conseguido extinguirnos nosotros mismos por nuestra supina estupidez. Estamos en guerra, en una guerra no declarada pero que todos los días suma millones de víctimas, ya sean animales que asesinamos masivamente o especies que extinguimos, ya sean humanos que por el color de su piel, sus creencias místicas o su procedencia disparamos, arrestamos, torturamos y envenenamos hasta que la muerte les alcanza. Gobiernos criminales de todo el mundo, color y procedencia usan sus poderes para machacar a nuestros hermanos, derrochan el caudal de inteligencia que sus miserables dioses les otorgaron para mancillar el planeta y explotar los recursos naturales y a las personas que habitan sus naciones. Creo que si queremos un mundo mejor deberíamos empezar a tomar en serio al enemigo y plantarle cara como desde siempre los pueblos valientes han hecho cuando se han levantado contra los sátrapas.
Y ahora que ya sabes quienes son los buenos y quiénes los malos, contesta en conciencia, ¿de qué lado estás?
Ahora nuestra aventura iba a dotarse de entidad, los asisbots gubernamentales sobre todo Enmanuel asistente de la embajada que actúa como notario y asesor legal, se muestra muy atento, una vez en el portal de entrada, al que hemos llegado sin notar cambios de presión o ese cosquilleo que uno tiene cuando, en un vehículo cambia de alturas. Y aunque las vistas de aproximación han sido un poema, pasando de un negro absoluto del espacio exterior al rojo morado atmosférico, hemos visto la ‘cara oculta’ de Tierra Máxima en noche perpetua y cubierta de un blanco helador, con fumarolas y volcanes de consideración. Hemos atravesado tras una ancha franja viva con un panel de colores que pasan por todos los colores con una tonalidad predominante de rojo oscuros, a la ‘cara visible’ al sol, la cara diurna donde la contínua exposición solar ha convertido esa zona de Tierra Máxima en tierra quemada, con amplias zonas desérticas pero no inertes, según informa Jenny, con vida animal adaptada a las durísimas condiciones.
Ya con los pies en Tierra Máxima, en la ‘franja viva’ nuestra nave toca suelo firme, la burbuja en la que hemos viajado a través del agujero de gusano ya desapareció al poco de atravesarlo y ahora son los butacones los que cambian su forma y nos dejan de pie en medio de la nave. El piloto o ‘capitán’ de la nave enfundado en su traje azul brillante aparece tras abrirse lo que parecía una pared en la parte delantera.
¡Ya estamos en Tierra! Espero hayan tenido un buen viaje. Se refiere a su planeta como ellos la llaman o lo que es lo mismo ‘Tierra Máxima’ como la he bautizado, bajamos un tanto precavidos precedidos por Jenny y Gustav que van a actuar en adelante como anfitriones.
¡Gracias a Dios! Слава Богу! Dice Oksana persignándose al modo ortodoxo, con los dedos corazón e índice juntos forma una T inversa, primero se toca la frente, luego el pecho y para acabar toca su hombro derecho y finalmente el izquierdo.
Al pie de la nave de la que ahora podemos volver a apreciar su gran tamaño, sin apenas tiempo para explayarnos en la contemplación, un atento terrícola, o alien para nosotros aunque esté en su propia Tierra y ahora los aliens seamos nosotros mismos, nos acompaña a una zona donde cambiarnos los trajes negros aptos para el viaje intergaláctico, pero no válidos ahora en el planeta, ya que estaremos bajo una presión atmosférica diferente y nos esperan otros trajes que nos permitirán movernos y vivir sin problemas durante nuestra estancia aquí.
Cada uno de nosotros entra en otra burbuja parecida a las de la nave, flotamos dentro, el traje negro con contornos amarillos desaparece dejándome desnudo durante unos momentos y mientras estoy como me trajo mi madre al mundo, una ducha que no se sabe si cae o si sube cubre mi cuerpo me envuelve y me empapa, es una sensación nueva y muy agradable, huele extrañamente pero su perfume es muy intenso, Tras unos minutos de placer, un vapor llena la burbuja para secar mi cuerpo absolutamente. Luego otro traje empieza a cubrirme la piel, es similar al del viaje solo que de un rojo rubí que se adapta a mi figura como una segunda piel que lo cubre todo, dejando libres los orificios corporales y los ojos que ahora tienen unas abultadas cejas que luego descubriremos que son unas gafas protectoras de la luz y de las radiaciones que se despliegan cuando detectan el sol o su radiación. Por fin desaparece la burbuja y puedo ver que estamos todos con la misma capa de piel, pero desnudos, cuando una pared se abre y aparece un enorme conjunto de prendas ordenadas como si de una tienda de modas se tratara. Las mujeres, humanas y las asisbots femeninas, se apresuran a perderse por los pasillos, y puede verse como los vestidos y demás prendas son arrancados de sus percheros. Los hombres más cautos tapando nuestros miembros con disimulo, nos acercamos a los probadores en busca de pantalones, de camisas y de calzado. Y aunque todas las prendas son de talla única, se ajustan por sí solas a nuestros cuerpos, más tecnología eté.
Cuando cada cual se ha equipado adecuadamente, la ropa y otros complementos que además de auto ajustables a la medida de cada uno, son autolimpiables y parecen siempre recién planchados, la información es de Jenny que está disfrutando de su papel de anfitriona.
Tanto la ropa como los complementos están compuestos de nano estructuras inteligentes, no os tenéis que preocupar de cambiaros de ropa según el momento, ellos son también transformables, es decir si tenéis que ir a una reunión informal, las prendas serán del día a día, pero si de pronto os proponen una reunión de alto nivel vuestras prendas se transformarán en prendas de ejecutivo, si la propuesta es a una audiencia en la sede del gobierno, se transformará en un traje de etiqueta. Tras su larga exposición surge una pregunta razonable.
¿Y por qué tantos percheros? Pregunta Wendy.
Son cosas del guionista de la visita, creo que os dió una prerrogativa para saber de primera mano y sin interferencias cuáles son vuestras preferencias de moda.
Original, lo de la prerrogativa y lo del guionista.
¿Acaso nos graban para una película, porque si es así quién es el director. Pregunta Oksana de pronto.
Pues es obvio, soy yo y también es Gustav. Somos ambos.
¡Ah! Lucy rodea con su brazo la cintura de Oksana y le da un besito en la cara.
De verdad que noto a Lucy mucho más cariñosa y atenta desde la actualización. Oksana ahora calla y sonríe a su amiga robot.
Y ahora os acompañaremos a vuestro alojamiento y no será un hotel, porque aunque aquí somos tan iguales a vosotros que también tenemos viviendas, oficinas, palacios y claro está, también tenemos hoteles, pero nuestro gobierno ha decidido que vuestra embajada precisa algo más oficial que un hotel, así que os han asignado, bueno nos han asignados porque nosotros ahora somos parte de la embajada y oficialmente seremos vuestros enlaces, una mansión con un servicio automático y la protección exterior policial similar a una sede gubernamental. La indicación nos la proporciona Gustav, que guiña un ojo a su compañera Jenny.
No sabía que hubieran problemas de seguridad en vuestro planeta. Comento.
Y no los tenemos, es solo protocolo de seguridad, más vale prevenir que curar, tal como diríais vosotros. La contestación de Gustav parece clara y concisa.
Cuando salimos a la calle, nos sorprendemos por todo, la apabullante ciudad se nos ha venido literalmente encima, nuestros ojos protegidos por las pupilas extensibles y nuestra piel de rojo rubí, nos hacen muy semejantes a la gran marea alien que nos rodea y esquiva, nos hemos quedado petrificados en la acera del edificio de llegada y los autóctonos simplemente nos ignoran. Jenny me dice que los capitalinos de la Gran Urbe, como la llaman, son así, están más que acostumbrados a humanos de otros planetas y a nosotros se nos nota que no somos de aquí por mucho que nos parecemos a ellos y lo bueno que es nuestro camuflaje.
La verdad es que sí que nos parecemos, ahora comprendo que Gustav pudiera pasar tan desapercibido en nuestra Tierra. Le digo a Oksana, pero Gustav me oye e interviene.
Seguro, Antón, seguro. Pero el camuflaje es vital ¿Por cierto, cómo os encontráis bajo la presión atmosférica de mi planeta?
Bien, no noto presión, supongo que los demás tampoco la notan. Miro al grupo y todos parecen distendidos mirando la gran avenida de árboles casi negros y los edificios en espiral.
Son así, los edificios porque con esa forma de espiral captan mejor la luz rasante de nuestra estrella. Dice Gustav señalando a los edificios. Y las torres iluminadas en las que acaban muchos edificios no son más que granjas verticales iluminadas con luz artificial. En nuestra Tierra o tenemos mucha luz o tenemos poca o nada.
Algunos vehículos muy largos, continúa Gustav, repletos de urbanitas circulan por encima de nuestras cabezas, apenas si se aprecian cruces a lo largo de la avenida y eso ocurre porque las ciudades son más largas que anchas, puesto que nuestra zona habitable también es más larga que ancha, de alguna forma hemos trasladado esto a nuestra cultura.
Mientras hablamos y admiramos lo que vemos, una hermosa mujer capitalina se ha parado junto a nuestro grupo, y observo que está hablando animadamente con Jhonny.
Fíjate amigo, parecen una pareja cualquiera. Le digo a Gustav, Francisco se une a nosotros y señala a su hijo. La alien coge la mano izquierda del muchacho y besa su palma, nota algo extraño y le da una ficha que saca de su cinturón. Luego con una hermosa sonrisa se marcha. Jhonny ha quedado pasmado, no reacciona y me preocupo.
Tranquilos, parece que ha surgido algo especial. Dice Gustav riendo.
¿Habéis visto eso? Jenny se acerca y señala a Jhonny, su madre se acerca al muchacho y le coge del hombro.
¿Qué pasó? pregunta Francisco.
Nada raro entre jóvenes, parece ser que una de las nuestras ha elegido a uno de los vuestros para el amor. Jenny informa a todos, asintiendo con la cabeza mientras ve a la joven capitalina subir a uno de los vehículos super alargados de transporte.
Y qué le dió. Pregunta Francisco.
Su número, su conexión y su información biológica para saber si son compatibles. Es algo usual por aquí, porque el tiempo es importante para todos, en nuestra Tierra las personas estamos muy atareadas y seguro que la chica aún tiene un largo día por delante, eso sin contar que aquí la tarde es perpetua.
Y el beso en la palma de la mano, pregunta Wendy que se ha aproximado con Jhonny que sigue en otro mundo.
El beso es una muestra de afecto, un saludo íntimo, a la chica le gusta tu hijo, lo ha escogido nada más verlo. Es una habilidad que tenemos las terrícolas de aquí. Acostumbraos chicos, además a ninguna nos importa si están casados o si tienen pareja.
Bueno, eso habrá que verlo, tú por si acaso ni se te ocurra hablar con ninguna de estas lagartas. Oksana lo deja claro. Antón, quedas avisado.
Una vez quedan aclarados ciertos conceptos, Gustav nos acompaña a una gran mansión situada en un barrio residencial paralelo a la avenida central, solo que unos cien kilómetros más lejos de la estación de llegada.
Llegamos en uno de los transportes que son muy usados para ir de aquí para allá, son parecidos a los nuestros solo que estos están vivos, su estructura al menos lo parece, están hechos de un material líquido envolvente que se solidifica y se licua casi de forma contínua para adecuar su estructura a las necesidades del viaje. Una parte del vehículo puede desgajarse y seguir en otra dirección con unos viajeros y el resto seguir otra ruta. Un rato después alguna otra nave se une a la nuestra y continuamos juntos como si fuera una sola nave, eso mismo lo hacen nuestros TranSub solo que en una estación o intercambiador y sin fusionarse literalmente, las partes de nuestros TranSub siguen diferenciadas. Lo de las estructuras y los vehículos de los etés puede provocar algunos problemas de equilibrio y puede producir mareos, tensión y desubicación, pero son sensaciones que poco a poco desaparecen, es como la primera vez que subes a un barco.
Tras unos minutos a mayor velocidad, nuestra sección de transporte se separa del resto y se posa frente a una mansión espectacular.
La villa está rodeada de campos de plantas moradas, rojas y verdes con un raro tono azul añil, hay árboles de unos cinco metros de alto, y una considerable anchura, sus ramas se ven muy recias, una suave brisa mueve la vegetación y trae un cálido aroma a vida.
En la fachada de la casa predomina la paleta de colores rojo ocre, bien distribuída con grandes ventanales acristalados transparentes que permiten ver el interior o al menos una parte de él.
Cuando caminamos hacia la entrada se van iluminando una especie de baldosas que impiden que toquemos el césped que, ahora vemos, y que rodea absolutamente la mansión, las baldosas desaparecen cuando las dejamos atrás. La puerta completamente transparente parece difuminarse cuando llegamos a ella. No nos recibe nadie pero toda la casa parece viva, es como si fuera un ser independiente.
Da un poco repelús entrar ahí, le digo a Gustav.
¿Dónde están los empleados? Pregunta Oksana mirando a todas partes.
Querida, no hay empleados, nadie te dirá a dónde ir o qué hacer. Responde Jenny atravesando la entrada. Vamos, indica y todos la seguimos, no os morderá, es una mansión de primera, un lujo de verdad.
Luego mientras cada cual va aprendiendo las virtualidades de la vivienda acompañados de un pequeño artilugio que se comunica con cada uno de nosotros y con forma de disco flotante, Gustav aparece y podemos charlar distendidamente de algunos aspectos de la embajada, de su planeta y de otros temas. Jenny y Oksana se nos unen. George y Lucy están inspeccionando con sus respectivos discos flotantes la enorme propiedad del gobierno de Tierra Máxima.
¿Dónde están los asisbots en vuestro planeta? Pregunto.
No tenemos como los vuestros, aquí todo es un asistente, suelos, paredes, mobiliario, en fin ya lo iréis descubriendo.
En Tierra Máxima, imitar la figura humana es algo inconcebible, respetamos las tradiciones como las vuestras, que también existen en otros planetas habitados. Costumbres como la de replicaros continuamente, vuestra imagen está por todas partes desde siempre, desde las cuevas con las imágenes de los cazadores persiguiendo a sus presas o la imagen de hombre con cabeza de halcón y el disco solar sobre él, es el dios Ra, o la caterva de dioses griegos primero y romanos después, todos con características humanas, incluso mucho más atrás en la edad de piedra ya os dió por acuñar deidades con forma humana, diosas de la fertilidad, etc. Y así hasta los que aún adoran y en los que cree la mitad de vuestra Tierra. Habéis reproducido a los humanos con los primeros robots casi inanimados, me refiero a los espantapájaros, luego pocas centurias después empezásteis a desarrollar una auténtica industria de robots y de ahí vuestros asisbots. Aquí no queremos confundirnos con imitaciones, nuestras absurdas creencias son más parecidas a las de los egipcios de la antigüedad solo que eliminando al ser humano y al animal o su mezcla de la ecuación. Nosotros o, más bien, algunos de los nuestros adoran a la estrella que nos alumbra, la llaman Shraman, que literalmente significa en la lengua de los ancestros ‘Luz que calienta’.
¿Y ya está? Preguntó Oksana.
No, también tenemos a muchos adoradores de los volcanes del lado oscuro. Incluso se organizan viajes de peregrinación para adorarlos en sus episodios más violentos. Allí, en el lado helado existen muchísimas instalaciones de investigación, seguimiento y explotaciones industriales, tenemos por supuesto muchas instalaciones automatizadas de abastecimiento de aguas potables y de energías sostenibles. Los creyentes aprovechan el soporte de esas instalaciones para hacer sus ‘romerías’ como dirían en Andalucía, ya sabéis.
¡Vaya tela!
Y no replicamos nuestra tecnología en imitaciones de nuestros cuerpos, así no les cogemos cariño a las cosas, como vosotros.
Como vosotros ¡buah! Oksana responde con muecas satíricas.
Fin Capítulo XI -
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